
Hablar de Amaya Arzuaga es hablar del dominio del volumen y de originales tejidos tecnológicos. La diseñadora, fiel a su estética arquitectónica, domina como nadie el arte de hacer parecer sus diseños tridimensionales. La paleta de colores elegida oscila entre el negro y el nude y las piezas toman formas inimaginables en faldas, tops, monos o falsos cuellos.
Como siempre, mención especial, a sus zapatos, objetos de deseo inmediatos:
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