
La verdad es que no soy NADA partidaria de las cursilerías sanvalentinescas, pero si sirven para degustar un postrecito yummy esta tarde, tampoco veo que le hagan daño a nadie, ¿no? ;P
La receta a continuación (se pueden cambiar los corazones por estrellas, si sois tan anti San Valentín como yo) la hemos adaptado del blog Butter & Brioche, cambiando la receta de la masa (para nuestro gusto llevaba demasiado mantequilla) para hacerla más healthy, pero igualmente dulce gracias a su base de fresas. Y hoy os libráis de que os suelte el rollo de las propiedades y beneficios de las fresas porque ya podréis leerlo en el nuevo número de la revista Fashionisima, que sale mañana.
Ingredientes: (para una tarta tremenda)
400 g de harina
2 cucharaditas de sal
2 cucharadas de azúcar
160 g de puré de almendras (o de anacardos, avellanas…)
Agua fría para conseguir la consistencia deseada (depende de la harina, pero unos 100 – 150 g deberían ser suficientes
Unas gotitas de vinagre de manzana
500 g de fresas, lavadas y en cuartos
Una manzana roja pequeña
4 cucharadas de azúcar de caña
4 cucharadas de vinagre balsámico
1 cucharadita de angostura
200 g de azúcar moreno
Un pellizco de sal
Una pizca de pimienta
Un huevo batido con una cucharada de agua
Azúcar para decorar
Preparación:
1. Prepara la masa con la harina, la crema de frutos secos, la sal y el azúcar, a los que incorporarás, poco a poco, el vinagre y el agua hasta conseguir una consistencia firme pero blanda.
2. Deja la masa en el frigorífico, cubierta con film transparente, al menos durante una hora.
3. Extiende la masa en una superficie enharinada y divídela en dos partes. Con una cubre un molde rectangular y la otra guárdala para cubrir la tarta.
4. En un bol, mezcla las fresas cortadas con la manzana pelada y cortada en trozos, el azúcar, el vinagre balsámico y la angostura. Después, añade el azúcar moreno, la sal y la pimienta.
5. Echa esta mezcla sobre la masa y, con un cortapastas, haz corazones en la otra parte de la masa extendida.
6. Hornea durante 30 minutos a 180ºC.
Esta tarta se puede comer templada o fría, y se conserva en la nevera unos tres días sin problemas. Atrévete con el toque del vinagre y la pimienta porque es espectacular. Y no olvides contarnos qué os ha parecido si decidís probarla (a uno a dos o a más).
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