
Hoy hemos amanecido con la confirmación de la noticia bomba del nuevo diseñador para Balenciaga pero no es esto de lo que tendríamos que haber estado hablando todo el día. Bueno sí, me refiero, es una noticia importante que merece ser reseñada pero ¿por qué la han dado justo hoy? Hay una teoría de la conspiración, que para mí tiene toda la lógica del mundo, tan sencilla como que Kering ha querido robarle titulares hoy a Louis Vuitton. Y es que Nicolas Ghesquière, que estuvo al frente de Balenciaga antes que Alexander Wang, debería haber sido el auténtico protagonista en la última jornada de la #PFW (o al menos por la mañana, por la tarde había que dar paso a Doña Miuccia Prada). El caso es que servidora, que es un poco mal pensada, opina que nada es fruto de la casualidad y de hecho el titular del día se lo ha llevado Balenciaga y no la maravillosa colección que, una vez más ha presentado el diseñador francés para Vuitton.
Sin ser yo muy de looks futurísticos a esta joyita de colección no le giraría la cara. Las faldas de las primeras salidas, uno de los fuertes de Ghesquière desde el principio de los principios para Vuitton, los monos largos, los crop tops y las bermudas (me encanta que esta prenda poco femenina pero comodísima vuelva) forman parte de la propuesta que también alberga flatforms, chaquetas y chalecos plagados de logos, mitones y estampados con efecto trompe-l´oleil. Todo ello bajo el gusto creativo de Ghesquière que, para mí, es uno de los mejores del circuito de la moda actual.
Habemus modelo favorita, ¿verdad Ghesquière?
Para vuestra tranquilidad os diré que las cajitas también siguen en el futuro. XD
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